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Infraestructura y Políticas

Puerto de Chancay: influencia china, política comercial estadounidense y riesgos estratégicos

Puerto de Chancay: influencia china, política comercial estadounidense y riesgos estratégicos

Hay acontecimientos que, por su aparente tecnicismo, parecen estar destinados a la sombra de los informes técnicos o a las páginas olvidadas de los periódicos económicos. Sin embargo, cuando se les observa con atención, revelan una trama mucho más profunda, entretejida con la geopolítica, la economía global y los intereses estratégicos de las grandes potencias. Tal es el caso del puerto de Chancay en Perú. Generado con la clara ambición de convertirse en un nodo crucial del comercio transpacífico, y que hoy se encuentra en el epicentro, o al menos en uno de los anillos más centrales, de una tormenta comercial y diplomática global.

Las variaciones arancelarias y sus repercusiones

Los recientes aumentos en los aranceles impuestos a las importaciones chinas por la administración Trump han abierto un abanico de consecuencias impredecibles en su daño, profundidad, cambios, encadenamiento de disrupciones, etc. En teoría, el puerto de Chancay fue concebido para acortar la distancia entre Asia, especialmente China, y Sudamérica, convirtiéndose en un punto de transbordo estratégico no solo para los flujos comerciales regionales, sino también como una alternativa ágil para el acceso al mercado estadounidense. Pero con los nuevos aranceles, esa ruta comienza a perder atractivo o al menos ponerse en duda.

Desde Washington ya se han escuchado voces que sugieren aplicar mayores aranceles a los productos que pasen por puertos controlados por empresas chinas, como Chancay. Tal amenaza convierte al puerto en parte de un tablero de ajedrez geoeconómico donde cada movimiento puede alterar la balanza de intereses regionales.

Con una capacidad diseñada para manejar hasta 1.5 millones de TEU (unidades equivalentes a veinte pies) en su primera fase, con planes de expansión para alcanzar hasta 3.5 millones de TEU en fases posteriores más maduras. Esto representa un aumento considerable respecto a la capacidad actual del puerto del Callao por ejemplo (que maneja alrededor de 2.5 millones de TEU anualmente). Además de seis millones de toneladas de carga a granel. Pero el desarrollo de esta infraestructura depende en buena medida del volumen comercial que logre atraer. Y si los bienes que China busca enviar a Estados Unidos ven obstaculizado su paso por Perú, la promesa de Chancay podría menguar.

Redefinición de rutas y alianzas comerciales

Las consecuencias no se limitan al comercio chino. También los exportadores peruanos, ante la creciente incertidumbre y los altos costos asociados a los mercados tradicionales, podrían voltear la mirada hacia Asia y otras regiones. En ese contexto, Chancay podría reconvertirse en una plataforma logística para redirigir los flujos comerciales hacia destinos no estadounidenses, reconfigurando el mapa de las rutas comerciales regionales.

¿Será esta una oportunidad para que Perú fortalezca sus vínculos con otras economías emergentes, diversifique su matriz exportadora y reduzca su dependencia hacia muy pocos mercados? Tal posibilidad encierra una paradoja: el mismo puerto que podría quedar marginado del circuito sino-estadounidense puede, si se maneja con visión estratégica, convertirse en el centro de un nuevo eje comercial sur-sur.

Una inversión bajo la lupa de Washington

Desde el Pentágono y los pasillos del Congreso estadounidense, el crecimiento de la influencia china en América Latina ha sido observado con una mezcla de inquietud y sospecha. El puerto de Chancay, financiado en parte por la estatal china COSCO Shipping, ha sido identificado como un potencial punto de apoyo logístico-militar en la región. La cabeza del Comando Sur de los Estados Unidos, la generala Laura Richardson advirtió que Chancay podría ser utilizado en el futuro por la Armada china. «Este es un patrón que ya hemos visto repetirse en otros lugares», alertó con tono de quien conoce los detalles de la geoestrategia global.

Fuente: https://www.presidentialprayerteam.org/2024/03/14/general-laura-richardson-commander-u-s-southern-command-3/
Fuente: https://www.presidentialprayerteam.org/2024/03/14/general-laura-richardson-commander-u-s-southern-command-3/

 

A estas preocupaciones se suma la voz de Evan Ellis, investigador del Army War College, quien considera que uno de los riesgos más graves para Perú no reside en el conflicto en sí, sino en la posibilidad de que el país no coseche los frutos de su riqueza natural y su posición privilegiada en el mapa al aumentar sus conexiones, quedando esas ganancias en manos chinas.

¿Singapur del sur o enclave de paso?

La tentación de convertir a Perú en una especie de Singapur sudamericano —una plataforma donde los bienes sean reenviados hacia terceros países sin pagar aranceles— ha sido esbozada por algunos economistas como una posibilidad ambiciosa. Sin embargo, para que los productos «hechos en China» o «hechos en Vietnam» puedan ingresar a Estados Unidos con tarifas más bajas, no basta con moverlos de un puerto a otro. Se requiere generar valor agregado, transformar la mercancía, modificar sus posiciones en el código arancelario mediante procesos productivos reales, no simples almacenamientos en depósitos aduaneros.

De ahí que las zonas francas con capacidad industrial —y no solo como depósitos de tránsito— sean cada vez más estratégicas en esta ecuación. Chancay, si desea escapar del destino de ser un simple peaje en la ruta de los cargueros asiáticos, tendrá/podrá transformarse en un polo productivo.

Seguridad y soberanía: el trasfondo inevitable

Paul S. Zukunft, almirante retirado de la Guardia Costera de Estados Unidos, ofreció una advertencia que resuena más allá del contexto militar: «Las fronteras de Estados Unidos no comienzan en México ni en Canadá, sino en cada puerto del mundo que tenga contacto directo o indirecto con su comercio con Estados Unidos». Esa afirmación traslada el problema a otra dimensión: la de la seguridad nacional extendida, donde la vigilancia de los puertos ya no es sólo responsabilidad del país anfitrión, sino parte de un sistema de seguridad global que responde a intereses mucho más amplios.

¿Podrá Perú mantener la autonomía sobre su infraestructura estratégica, evitando convertirse en un campo de batalla entre potencias? ¿O se resignará a ser un actor periférico en una obra escrita desde Washington y Pekín?

Una encrucijada de modernidad y dependencia

En definitiva, el caso del puerto de Chancay no es un simple asunto de logística o infraestructura. Es un espejo donde se refleja la condición de muchos países iberoamericanos: aspirantes a la modernidad, aumento de los estándares de productividad y competitividad, en necesidad de inversión y desarrollo, pero atrapados en las redes de disputas geoeconómico.

Chancay puede ser el motor de un nuevo tiempo para el Perú —más conectado, más influyente— o el símbolo de una promesa postergada, un nodo brillante pero limitado por control remoto lejano a Lima. El desenlace, como siempre, dependerá de la voluntad política, la lucidez estratégica y, acaso, de esa imprevisible corriente de la historia que de tanto en tanto convierte a los puertos en escenarios decisivos de los grandes relatos del mundo.

 

Fuente: https://dangdai.com.ar/2025/02/12/cosco-shipping-anuncio-su-nueva-ruta-entre-shanghai-y-chancay/

 

 


 

Autor:

Federico “Fred” Weinhold | Especialista en logística

Mail: federico.weinhold@gmail.com

LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/federico-fred-weinhold-4667b146/

 

Fuentes usadas: